martes, 13 de mayo de 2014

CREACIÒN DEL PRIMER CUARTEL DEL CUERPO DE BOMBEROS DE LEBU





El gran archivo de nuestra memoria histórica hoy nos permite recorrer uno de los hechos más relevantes y queridos de nuestra historia local, como fuera la fundación del primer cuartel de bomberos de nuestra ciudad, hace exactamente hace 136 años. La columna periodística de la época comentaba sobre un gran siniestro ocurrido en lebu en la madrugada del 19 diciembre de 1873, fecha en que un gran y voraz incendio consume totalmente varias construcciones de cierta importancia, ante el estupor de los habitantes de esta naciente ciudad, donde de inmediato nace entre los habitantes de una colectiva y honda preocupación frente a la inexistente presencia de un cuartel de bombas en el lugar. El periódico santiaguino “La República”, comentaba en su crónica del 27 de diciembre de 1873, la siguiente nota: “Un voraz incendio consumió en un par de horas cinco casas habitaciones, de regular importancia situadas en una de las calles mas retiradas de la población”, el periodo local “El Picaflor”, también daba cuenta de estos tristes sucesos y la noticia recorría por varios días entre las crónicas de los periódicos del país, que recogían los sobrecogedores testimonios de quienes presenciaron estos hechos frente a la impotencia de no poder hacer nada en aquellos momentos. 
Fueron muchos los vecinos que corrían con los baldes en busca de agua que solo se encontraba en un sector algo retirado del lugar de este gran siniestro, aquel 19 de diciembre pasada la medianoche. Las construcciones de ranchos de pajiza, eran frecuentes, y estas representaban grandes riesgos frente a este tipo de situaciones, por lo que ya en 1874, no se volvió a levantar ni una sola vivienda mas de este tipo y mediante un decreto la autoridad de la época, prohibe este tipo de construcción las que lentamente comenzaron a desaparecer. Debido a este lamentable suceso que preocupo seriamente a las autoridades y opinión publica de la época vemos como el gran espíritu solidario, que en todas las épocas ha caracterizado al pueblo de Lebu, es quien toma la iniciativa para enfrentar esta imperiosa necesidad de levantar el primer Cuartel de Bomberos, para la joven ciudad.
Por aquellos días había una significativa falta de recursos en la gobernación y por mucho tiempo no se pudo contar con este financiamiento económico para este efecto, inconveniente  que se sumaba al dificultoso traslado del agua, y el habitual viento reinante que se prolongaba en medio del riguroso clima, especialmente en los inviernos de Lebu, en donde fueron famosos los mas grandes temporales que recuerda la historia, razón por la cual se prolongaba en medio de la población el constante encendido de cocinas y estufas a leña que en cierta forma paleaban la humedad y el frío reinante, en los poblados con construcciones de madera, Lebu crecía notoriamente y aun no contaba con esta fundamental protección. En 1874 un grupo de visionarios vecinos se reune con el propósito de formar una comisión donde se irían sumando importantes nombres que pronto se incorporan a esta gran cruzada que daban los primeros pasos para levantar el anhelado primer cuartel de bomberos para Lebu, gestión que felizmente fue apoyada también por la prensa de la época, y a pesar de los innumerables inconvenientes para levantar el mencionado cuartel, los habitantes de Lebu no se desanimaron y muy por el contrario seguían luchando para conseguir la ansiada meta.
Justiniano Soto, había nacido hacia 1850 en esta Leufumapu, abuelo materno de mi padre, el historiador José Alejandro Pizarro Soto, contaba a este los heroicos momentos vividos por aquellos días, donde una vez mas quedo demostrado el gran sentimiento humanitario que existe en el pueblo de Lebu,frente a estos pasajes de nuestra historia que representaron grandes sacrificios de nuestros ancestros para lograr una ciudad cuyo valor mas grande es su gran espíritu fraterno, que es la característica mas notoria de la gente de esta tierra y del orgullo que representa para mi el saber que el bisabuelo Norberto Soto tuvo presencia también en esta notable gestión para fundar la primera Compañía de Bomberos de Lebu.
Y es así como el primer gran paso lo dan este grupo de vecinos de lebu que representan las diversas actividades que conforman el surgimiento del desarrollo en Lebu, a partir de su fundación, y al finalizar el año de 1874 se realiza la que fue una gran asamblea cuyo encuentro resulto fructífero en la toma de decisiones y acuerdos que da como resultado crear una compañía de ganchos, escalas y hachas, tras lo cual el Gobernador Hermogenes Perez de Arce, destina una comisión para reunir fondos con el propósito de comprar una bomba y su respectivo equipamiento y así formar esta primer compañía, comisión que estuvo integrada por los siguientes vecinos: Srs: Juan del Carmen Barraza,Francisco Javier Gajardo y Quintiliano Hermosilla. La segunda comisión estuvo formada por los Srs: Juan Denisse, Martin Duhart, y Salvador Dearnndrail y la tercera comisión que estuvo conformada por  los Srs: Emilio Rauch, (considerado el primer gran colono de esta ciudad, pionero de los primeros astilleros existentes en el puerto de Lebu), Adolfo Lorezen y Santiago Ebenzperger, y siguendo con la cuarta comisión esta estuvo formada por los Srs: Norbeto Soto, Francisco Villarroel, y José Miguel Lopez Lagos. Se logra reunir la cantidad de mil trecientos pesos la que no alcanzo a ser una suma importante, pero que sin embargo contó el aporte de los más humildes, que expresaron su entusiasmo y compromiso frente a esta hasta entonces inalcanzable meta.Ya en 1875, los principales vecinos de la ciudad se reunen tras ser convocados por  nuevamente por el Gobernador en la que fuera por aquel entonces la primera escuela de mujeres de Lebu, ubicada frente a la plaza, y en medio de grandes aplausos y vivas, entre un gran numero de vecinos se acordó fundar y mantener un cuartel de bomberos para Lebu, y en esta misma ocasión también se acordaba la elección de su primer directorio, quienes estarían facultados para dar inicio a la partida del mencionado cuartel. Directorio que quedaba constituido de la siguiente manera:
Presidente: Sr Emilio Rauch
Secretario: Juan Urrutia
Tesorero: Arsenio Gossens
Consejeros: Quintiliano Hermosilla, Alejandro Fernandez, Gregorio Urrutua y Juan Denisse
Indudablemente habría de llegar el esperado logro, tras el difícil periodo de los emprendedores de siempre que supieron hacer frente a los innumerables inconvenientes que retrasaban esta gran necesidad para Lebu. Ya en 1876 desde Santiago se enviaban los implementos con los cuales ya los primeros voluntarios de este primer cuartel de Bomberos de Lebu, efectuaban su gran primer ensayo. Se levantaba también una gran bodega para el resguardo de la implementación de materiales y equipamiento, en el sitio que generosamente había donado para esta causa don Maximiano Errazuriz.El historiador José Alejandro Pizarro señala que el primer uniforme usado en esta primer Compañía de Bomberos de Lebu, tuvo las sgtes características: Garibaldi azul con botamanga lacre y una estrella blanca al lado izquierdo del pecho, cinturón de cuero acharolado con hebilla de bronce, pantalón blanco, bota a la Napoleón, y casco negro. Y para este efecto se construyen pozos en las calles transversales de la ciudad, pudiendo llevar por sus cañerías de madera cuatro pulgadas cubicas de agua, y así poder alimentar dichos pozos. La primera Compañía del Cuerpo de Bomberos de Lebu esta cumpliendo 136 años de vida, al servicio de nuestra comunidad y debo reconocer que para mi es doblemente emotivo realizar este pequeño homenaje para esta invaluable y noble institución como es el Cuerpo de Bomberos de Chile que además de merecer nuestro mas profundo cariño, admiración, y respeto, nos mantiene frente a un compromiso de eterna gratitud hacia cada uno de los voluntarios que han pasado por esta antigua primera compañía, la que se ubica en el octavo lugar en la historia fundacional de nuestro país, y que es algo que verdaderamente nos enorgullece por cuanto la Primera Compañía de Bomberos de Lebu se funda mucho antes que la de las ciudades de Concepción, Chillan y Rancagua, ciudades que solo fundaron sus primeros cuarteles a partir del año 1880.               
                                                 


Publicado en Revista Cultural "El Bote", n 93, Noviembre, 2012, Lebu.

CELEBRANDO LOS 21 AÑOS DE RADIO PROYECCIÒN








Las ondas en frecuencia modulada de Radio “Proyección” , nacen a la vida radial el 13 de septiembre de 1991, con programas de gran calidad que llenan rápidamente los diferentes espacios que desde un primer momento, acaparan una gran sintonía entre el mundo cautivo de los oyentes. Desde esta tribuna hago llegar mis mas sinceras congratulaciones al gran equipo humano que conforman el personal, gerencia y dirección de este prestigioso medio radial y que constituye uno de los grandes pilares en el desarrollo cultural de nuestra ciudad, donde se han difundido temporadas sorprendentes de memorables entrevistas realizadas a destacados personajes de la vida publica que nos han dejado su valioso testimonio, mediante foros abiertos en mesas de conversación, y que también han permitido dar a conocer la obra de grandes intelectuales que han pasado frente a los micrófonos de esta casa radial, la cual también tuvo una destacada participación al cubrir los pormenores del gran homenaje que la ciudad de Lebu le brindara a nuestro poeta Gonzalo Rojas Pizarro, el 18 de febrero de 2003, con motivo de la premiación en España, donde recibió el Premio Cervantes. Aquel día el equipo móvil de radio “Proyección” transmitía en directo desde el complejo turístico desde donde el poeta y la numerosa comitiva abordaban una lancha en aquella histórica navegación por el río que terminaba junto a la Mina “La Fortuna”, donde el poeta tiene un emotivo encuentro con los mineros de Lebu. Las ondas de radio “Proyección”, fueron las encargadas de transmitir aquellos emotivos momentos que muchos de nosotros difícilmente olvidaremos. Sin embargo en la historia de la radio hubo momentos especialmente relevantes, como quedo demostrado con el terremoto del 27 de febrero del 2010, y en donde Radio “Proyección”, jugo un rol fundamental, frente a la comunicación, uniendo corazones que permitían estrechar los lazos de afecto hasta lo mas apartados rincones donde hubo mas de alguien que salvo su vida gracias a la radio, sin duda aquellos fueron momentos amargos, pero que sin embargo contaron con esta mano amiga que en forma admirable mantuvo la tranquilidad en la población, especialmente entre mujeres y niños y hoy visto a la distancia me parece aun mas sorprendente, el poder recordar a los valientes de siempre frente al micrófono, olvidando sus propias tensiones e intereses personales para estar llevando la información, procurando la calma y sobre todo la invaluable compañía, la que llegaba hasta el ultimo de los rincones hasta donde podían alcanzar las ondas de radio proyección, donde probablemente en una modesta radio a pila, se seguían las instrucciones que la radio emitía en aquella especial programación. Fuimos protagonistas de esta verdadera y gran cruzada de amor que en forma admirable tuvo la misión de resguardar tantos hogares a través de su transmisión, especialmente aquel día sábado 27 de febrero que fue cuando hicimos un enlace con la Radio Universidad de Chile de Santiago, y en medio de las confusas noticias. Yo recuerdo la comunicación telefónica con Radio Proyección, en medio de las reiteradas replicas, mientras Miguel Valencia, hacia un pequeño recuento de lo que en Lebu sucedía, simultáneamente lo retransmitía la Radio Universidad de Chile, en Santiago durante el programa “Revolución 78”, conducido por Cristian Cisternas Ampuero y Patricia Valenzuela. Aquel contacto del sábado 27 de febrero fue impactante, volvía la tranquilidad a tanto familiar que esperaba alguna noticia, no solo desde Santiago sino desde toda la zona central, y también del extranjero. Estos son los milagros de la radio, herramienta poderosa. Así es Radio “Proyección”, cuya principal característica es su compromiso permanente que realiza al servicio de la comunidad.
Uno de los grandes hombres de radio, Luis Humberto Zapata, quien ha venido realizando hace cuarenta seis años la campaña social que beneficia a familias de escasos recursos de Lebu, y a lo largo de los nueve años que lleva integrando este gran equipo de radio Proyección continua su tarea, premiando cada año el día de la madre, el día del niño, y la navidad consecutivamente. Cada una de estas campañas han contado con el incondicional aporte de nuestro prestigioso comercio, y la gran generosidad de particulares, que se suman a esta gran obra social, siendo esta una razón más para sentirnos doblemente orgullosos. Estos son hitos que marcan la gran condición humana de esta gran familia radial que trabaja al alero de radio “Proyección”. Me habría gustado nombrar a todo ese enorme personal que ha pasado por la radio, que han sido casi medio centenar de personas, sin embargo quisiera destacar el entusiasmo y el gran profesionalismo de: Luis Humberto Zapata, Miguel Valencia, Mario Huenchuman, Brian Terán, a través de los cuales, manifiesto mi admiración a todo el gran equipo radial, con sus alegres matinales, sus despachos noticiosos, y las rancheras por la tarde, este ultimo el que ya se ha convertido en el programa estrella. A Radio “Proyección”, me une el profundo anhelo de elevar cada vez mas el nivel cultural de nuestra querida ciudad, el amor por nuestra gente, nuestro entorno y nuestra historia, sin duda que aquellos micrófonos abiertos han estado siempre dispuestos a recibir en forma cordial todas nuestras inquietudes, gracias una vez mas por esta noble tarea.

Publicado en Revista Cultural "El Bote", n 91, Septiembre, 2012, Lebu.













































TATIANA OLAVARRIA UNA VOZ IMPORTANTE EN LA POESIA CHILENA




La primera vez que escuche a la poeta Tatiana Olavarria fue el año 1992 en un recital del taller de poesía “Isla Negra” dirigido por el poeta Edmundo Herrera en la Sociedad de Escritores de Chile. Por ese entonces en cada recital se repartían trípticos con los textos de los poetas, y recuerdo que allí venia un poema de Tatiana Olavarria que releí muchas veces y el cual pertenecía a su libro “Andenes de cielo y tierra”. Su poesía capta en forma fina, erótica y mágica y trascendente los enigmas de la mujer, a través de símbolos que resaltan siempre la condición femenina como sacerdotisa, maga, amante pero también como mujer de todos los días, que lucha, que reclama un lugar mas preferente en esta sociedad. Al poco tiempo de leer estos poemas tuve la oportunidad y el honor de conocer también a aquel ser que estaba detrás de esos poemas y me encontré con una mujer excepcional, de dimensiones espirituales únicas y de un sentido de humanidad formidables. Tatiana Olavarria no solo es una gran e importante poeta chilena sino además una gran mujer, con ética, compromiso y amor por la humanidad. Si nos referimos a su actividad profesional destacamos que Tatiana Olavarria (Chile, 1949) fue profesora normalista, y gerontóloga, pero sin duda su legado y la esencia de su ser esta en la actividad cultural, podremos decir también que en su vasta trayectoria literaria destaca inmediatamente su incansable labor en la Sociedad de Escritores de Chile, donde actualmente es directora del taller literario “El Caleuche”. También ha participado en numerosos encuentros de escritores, Ferias del libro, Mesas de discusión sobre Cultura y  Literatura, etc, además del señero rol cultural que ha cumplido por largos años, en la comuna de Ñuñoa, (donde reside actualmente) y por si fuera poco la amplia actividad que ha desarrollado en otros organismos culturales como directora de talleres literarios, jurado en concursos, e impulsora y compiladora de antologías de poetas emergentes, como lo fue  la antología “Desatados Soles” publicada por la Municipalidad de Ñuñoa en 1995. Además de poeta, Tatiana Olavarria es pintora y artesana y en todas estas expresiones artísticas se conjugan los rasgos de su obra poética. Otro aspecto importante es que ha recorrido nuestro país de norte a sur, y ha sido invitada a varios países latinoamericanos, destacando su reciente visita al estado de Chiapas en México. Sus textos también han sido incluidos en diversas revistas y antologías de Chile, Perú, México, Argentina, Brasil y Alemania. Su obra poética esta compuesta por las sgtes obras; “Andenes de cielo y tierra”, “Poemas”, y “Estaciones del paraíso”. Pero no podemos hablar de esta gran y maravillosa poeta sin transcribir algunos de sus textos. Sea esta breve crónica un homenaje muy personal y un gesto de admiración hacia la poeta Tatiana Olavarria Araya, a quien la poesía chilena y la cultura chilena le deben un gran homenaje.


AHUYENTAMOS LA MUERTE

Un gallo aletea
al noreste anular
de tu sangre estrangulada;
recoges mi corazón
pendiente abajo
y nos vamos gozosos,
impuros,
alborotados
temblando
sollozantes,
sin ritos
ni misterios
ahuyentamos
la muerte.

 
SEDIENTA BOCA ABIERTA A LA LLOVIZNA

Peces deshojados
resbalan
por el arcoiris del sol
hasta mi lengua.


ESTRELLAS

El cielo
es el manto
acribillado
de la Tierra.
Por los agujeros
veo la luz
del Universo.

Publicado en Revista Cultural "El Bote", n 90, Agosto, 2012, Lebu.

EL ALBUM DE ARTEMISA





En la constante búsqueda al rescate de nuestra memoria histórica he querido traer hasta esta crónica el segmento de un importante e interesante hallazgo literario que por largos años estuvo dormido, entre las amarillentas paginas de un viejo cuaderno.
Y es así como me permito interrumpir este largo silencio para revelar parte de esta poesía que se escribió durante la nostálgica década de los años treinta. He tenido la gran suerte de recibir de Laura Vidal Farfán, una grata, sorpresiva e inesperada correspondencia y que ha sido como recibir la mismísima caja de pandora, que de pronto se abre para dejar al descubierto aquellos tesoros que creíamos perdidos para siempre y que sin embargo vuelven una vez mas a nuestras manos, y en medio de este verdadero cargamento de emociones descubro también este viejo cuaderno que atesora aquellos años juveniles que quedaron sellados entre poemas escritos en medio de una atmósfera de gran romanticismo, como fueron aquellos años treinta. Gran aporte literario que indudablemente merece ser rescatado, sobre todo si se considera que esta poesía fue escrita nada menos que hace ochenta años atrás, la que pasa a ser un excelente referente en el pensamiento poético de aquellos años.
En la pagina inicial de este viejo cuaderno se lee a modo de titulo: "El álbum de Artemisa", el cual recoge entre sus paginas poesía escrita entre los años 1932 a 1939, poemas que en su mayoría vienen fechados en las ciudades de Concepción, Talcahuano y Punta Arenas. Este álbum recuerda todo un estilo, y nos habla de toda una época, con aquella delicada y armoniosa caligrafía, en donde los tonos cafés y verdes de su tinta acusan el inexorable paso del tiempo, donde sin embargo la pluma ha logrado dejar su registro para la posteridad. Se advierten también las alegres y afectuosas dedicatorias que acompañan cada uno de estos poemas que van expresamente dedicados a: Artemiza Farfán Gallegos. Esta joven magallánica que abrió un espacio para la poesía, destinando su álbum tal vez para perpetuar en un gran recuerdo aquellos nostálgicos años transcurridos de leal y fraterna amistad que la poesía se encargo de unir para siempre.
En el álbum hay poemas de poetas extranjeros, pero también de poetas chilenos como Manuel Magallanes Moure y Agusto Winter, al parecer fueron estos los poetas que cautivaron profundamente a esta muchachada que los mencionan como sus grandes referentes, en la
tónica melancólica y romántica de su poesía. Recorriendo los textos de este álbum, aparece un estilo de poesía que se inclina notoriamente a elevar en profundidad el gran valor que posee la amistad, como ha quedado demostrado en este poema que gracias a la magia de la literatura, felizmente logra su objetivo.

Este viene fechado el 5 de mayo de 1932 en la ciudad de Talcahuano, firmado por Victoria Chauquer:

"PARA TU ÁLBUM UN RECUERDO"

Me es muy grato el dedicar
Pero si tu álbum se perdiera
Mi recuerdo morirá.

Se feliz, dichosa, querida Artemiza
Corran felices juveniles años
Y nunca marchiten tus días
Amargos desengaños.

Si algún día algún pensamiento ingrato
Te hiciera olvidarte de mi,
Acuérdate de estas estrofas
Que te dejo escritas aquí.

Mis deseos serian Artemiza
Que jamás el polvo del olvido entre en esta pagina.
Y que nunca una goma intente borrar este recuerdo
Que aquí te deja tu amiga.

A este poema le sigue una pequeña reflexión que dice lo sgte:

Ausencia quiere decir olvido
Quiere decir tinieblas
Quiere decir jamás.

Las aves pueden volver al nido
Pero las almas que se han querido
Cuando se alejan no vuelven mas.

Sin duda que la interpretación de la poesía es algo personal, sin embargo este poema
y su reflexión nos deja pensativos, frente a este sentimiento tan profundo como es la amistad, que si bien es cierto, cuando la tenemos suele suceder que no nos damos cuenta de su extraordinario y gran valor.

El siguiente poema esta fechado en Talcahuano el 31 de mayo de 1932. Firmado por Julio Riquelme. Tiene la sgte dedicatoria:
"Cariñosamente a la señorita Artemisa, un poema escrito a bordo del vapor "Alejandro", 31 de mayo de 1932.

El dolor es el todo, salve ¡oh dolor, salve!
El dolor es el elixir que bebido amansara la soberbia
El dolor es la belleza, el arte, la inspiración.
A su abrazo han cantado sus endechas apasionadas
los mas grandes cantores del orbe
El dolor es el todo, salve, ¡oh dolor! salve.

De esta extensa poesía solo he transcrito un pequeño fragmento.

Este álbum de poesía también deja al descubierto parte de una historia entre estos amigos. Algunos poemas escritos a comienzos de los años treinta, (que están incluidos en este álbum) vienen firmados por Fresia Villegas con su poesía, alegre, juvenil y soñadora, y al recorrer estas paginas que llevan un orden cronológico aparece una nueva poesía suya, fechada en Punta Arenas el 24 de marzo de 1939.
Y dice "Al partir"

AL PARTIR

I
Si supieras que después de larga ausencia
Iban mis ojos los tuyos a mirar
Si supiera que esperando con paciencia
Otra vez iba contigo a conversar.

II
Este solo pensamiento serviría
De consuelo a mi pobre corazón
Tu ausencia tan pesada no seria
Si yo pudiera abrazar esta ilusión.

III
Pero se cuando partas de mi lado
Muy difícil me será volver a verte
Mas no pienses por mí ser olvidada
Que el olvido vendría solo con la muerte.

IV
He aquí el ultimo pedido
De tu amiga que va pronto a partir
No sepultes mi recuerdo en el olvido
Se constante, y siempre acuérdate de mi.

Esta ultima poesía que aquí aparece escrita corresponde al año 1939, luego aparecen en el álbum varias paginas que no traen escritura. Y aquí se cumple aquel dicho que dice: "Siempre habrá una hora para reír y otra para llorar". En este compilado poético de los años treinta estos son algunos de los nombres que participaron: Mario Gonzalez, Luisa Solari, Lidia Torres, Aida Flores, Raquel Sanhueza, Elvira Marin Vicuña, Elsy Navarro, Nydia F de Durand.


Publicado en Revista Cultural "El Bote", n 89, Julio, 2012, Lebu.














RECUERDO DEL ANGAMOS CONSTRUCCIÒN DEL MONOLITO FRENTE A LA PUNTA CHIMPEL


Con motivo del octogésimo cuarto aniversario del histórico hundimiento del transporte “Angamos” de la Armada de Chile, se llevara a efecto la ceremonia habitual, para honrar la memoria de nuestros valientes marinos que perdieron su vida, en medio de este brutal naufragio. La capitanía de Puerto de nuestra ciudad dignifica la memoria del Capitán del malogrado buque Ismael Suarez Maldonado, nombre que encabeza este gran recuerdo entre nosotros y que lo tenemos presente en el nombre de nuestra honorable y querida Capitanía, preocupada frente al leal compromiso del bien público y el rescate de nuestro patrimonio histórico que enaltece profundamente el espíritu de todos quienes colaboramos en este rescate. Indiscutiblemente es mi deber destacar la extraordinaria y valiosa gestión que ha desarrollado en Lebu, en su calidad de Capitán de Puerto, el Teniente Eduardo Letelier Vidal, quien a mi juicio ha sido el gran gestor cultural que ha comenzado a cambiar en muchos aspectos el rostro de Lebu. Su incesante espíritu de colaboración con nuestra querida ciudad, hoy lo enfrenta a un nuevo desafío, tal vez el mas postergado, pero también el mas necesario frente a nuestra historia de naufragios en la zona y es la construcción de un santuario en el lugar histórico en medio de la playa, donde hace exactamente ochenta y cuatro años, el mar entrego los cuerpos de este lamentable desastre marítimo, hecho que ocurría en la madrugada del martes 7 de julio de 1928. El Teniente Eduardo Letelier Vidal señala que el propósito es: “Contar con las condiciones climáticas favorables para empezar de inmediato a construir un nuevo monolito con forma de obelisco con una base de 1 m2 y 1,5 mts. de alto de color blanco con una bandera Chilena pintada en uno de sus costados frente al mar y con una inscripción escrita en el que se hace un homenaje a quienes perdieron sus vidas en ese santuario natural". El mundo de la cultura de Lebu, se enorgullece frente a estos actos que representan este fuerte amor y entrega frente a nuestra historia local, la cual esta plagada de hechos de profunda importancia que una vez más testimonian lo que mi padre dijo un día en su gran obra:”Lebu, de la leufumapu a su centenario”, que cada rincón de Lebu es un gran escenario para la historia. Celebramos pues así este nuevo registro que quedara anclado en nuestra ilustre historia local que es nuestro orgullo y especialmente en esta ocasión en que recordamos que la original población de Lebu, comenzó precisamente en torno a su mar. He rescatado entre las letras chilenas este antiguo poema de Samuel Antonio Lillo:

LA TUMBA DEL MARINO

Dejaron su cuerpo en la borda del puente
Envuelto en un lienzo, desnuda la frente;
Un viejo marino doblo la rodilla
Y alzo una plegaria muy tierna y sencilla;
 Un trozo de hierro a un extremo le ataron     
Y el fardo a las olas hambrientas echaron:
Salto con un golpe la pálida espuma
Y como una lluvia perdiose en la bruma,
Y en tanto que el barco seguía hacia el puerto,
Bajaba al abismo lentamente el muerto.

Su lecho es el fondo del limpido océano
El mar de quien siempre fue amigo y hermano;
Allí do el abismo sus ondas dilata
Su frente acarician los peces de plata,
Y yace callado tendido en la hondura
Con los ojos fijos mirando a la altura
Y ve sus antiguos fieles compañeros
Pasar en sus caros y raudos veleros
Que cruzan, llevados del viento que zumba,
Como aves enormes por sobre tu tumba.


Publicado en Revista Cultural "El Bote", n 88, Junio, 2012, Lebu.













AL ALERO DEL NACIENTE PUERTO DE LEBU








La historia local nos traslada hasta el verano de 1863, época en que la joven comunidad del Puerto de Lebu contaba con cerca de mil habitantes, cuyo numero se repartía entre la familia y los trabajadores de las minas de los señores Juan Mackay y Matias Rioseco respectivamente, periodo en que la abundancia de mantos carboniferos de Lebu comenzaban a hacer inmensamente cotizados por su gran calidad. Lo mismo ocurría con los fertiles terrenos destinados a la agricultura, que por aquel tiempo tuvo un gran e importante repunte en la economía local, estos hechos hicieron extremadamente necesaria la habilitaciòn de un puerto para Lebu, y así de esta forma pudieran recalar en este sitio los vapores que iban y venían desde el norte y sur del país. Hasta el año 1863, Lebu solo contaba con una precaria caleta y un pequeño e improvisado embarcadero el cual fue descubierto hacia el año 1557, por el Capitán Francisco de Ulloa, quien advierte la presencia de una caleta junto a la desembocadura de un gran rió de mas o menos cien metros de ancho, así informaba a la expedición que llega a Lebu al mando de Garcia Hurtado de Mendoza.
Es así como el puerto de Lebu desde sus comienzos, fue el mas fiel testigo de los diferentes periodos de la historia y el posterior desarrollo de nuestra querida ciudad, y el progreso que alcanzaría un importante auge frente al comercio marítimo entre los puertos del mundo. Es así como parte la historia del legendario puerto de Lebu, el cual oficialmente se entrega el 9 de septiembre de 1863, tras los innumerables inconvenientes que retrasaron por largo tiempo esta obra que fue el anhelado sueño para esta naciente ciudad y tras la infatigable constancia de su gestor el Gobernador Cornelio Saavedra, logra que el supremo gobierno de la época oyera por fin su anhelado petitorio donde se lograba mediante un decreto la habilitaciòn del puerto de Lebu, el que pasaba a depender de la Armada y la Aduana de Talcahuano respectivamente. Lebu ya contaba con un puerto y con ello se abría una ventana al mundo, siendo este un trascendental paso para el posterior desarrollo cultural y económico que no solo tuvo Lebu sino también la provincia, el mismo que mas tarde daría origen a un largo periodo de esplendor que se conoció como la "Belle epoque". El anuario hidrográfico de Chile de 1895, reseña en su pagina 61, el gran movimiento marítimo que alcanzo el puerto de Lebu durante el año 1882, que señala que al puerto de Lebu han entrado 312 buques, 219 a vapor y 93 a vela. Con la habilitaciòn del puerto también se destinaba a su primer Capitán, Teniente Primero Señor Francisco Avila, quien asumía su flamante cargo el primero de noviembre de 1863. Este histórico suceso causo gran revuelo en todos los medios escritos de la época no solo en nuestro país sino también en la prensa del mundo entero, la cual manifestaba elogiosos parabienes ante la nueva conquista obtenida por el pueblo de Lebu.
Pronto comenzaba la recalada obligada en Lebu de los vapores, de la carrera al sur y la historia recuerda el primer vapor que entro a la bahía de Lebu, tras este nuevo e importante periodo de su historia como fue la incorporación en la ruta obligada dentro de los puertos del sur, este fue el vapor "Cloda", se considera el primer buque que entraría a la bahía de Lebu,como lo fue también el primer naufragio que inicia una larga lista que dan cuenta de posteriores hundimientos en las costas de Lebu. Nuestra memoria histórica rescata el nombre de la fragata "Minerva", cuyo naufragio ocurre la madrugada del 16 de mayo de 1864.
Este buque se dirigía desde Iquique hasta el puerto de Coronel a fin de abastecerse de carbón. La nave pierde su ruta frente al golfo de Arauco en medio de un intenso temporal de viento y lluvia siendo arrastrada por la corriente hacia el sur de la costa de Lebu, en donde son avistados por mariscadores pertenecientes a una reducción mapuche quienes prestan ayuda en forma providencial. La admirable pericia de los marinos permite idear un improvisado andarivel entre el buque y la costa, salvando ilesos frente al inevitable naufragio. La tripulación de dieciocho hombres iba a cargo del Capitán de fragata Guillermo Marks, quienes ya en Lebu, quedaban a la espera de ser conducidos hasta el puerto de Valparaiso. Sin embargo el Capitán de la fragata "Minerva" había decidido esta vez anclar su corazón en Lebu,donde poco tiempo después fundaba su familia con una distinguida hija de esta ciudad.

Publicado en la Revista Cultural "El Bote", n 87, Mayo, 2012, Lebu.

GONZALO ROJAS TU RECUERDO ESTARÀ PRESENTE



Al referirme a mi familia de viejos Pizarros, como nuestro vate Gonzalo Rojas Pizarro acostumbraba a denominar así a su parentela, no solo representa un gran orgullo para mi, el vinculo familiar con el, sino también por el profundo amor que despliega su extraordinaria poesía, que seguirá paseando el nombre de su querido Lebu por el mundo. Y aquel enraizado y permanente amor, por su amada tierra, es algo que también me identifica profundamente. Sin duda nuestro poeta nos ha dejado un gran legado en el que indiscutiblemente Lebu fue su principal fuente de inspiración. A un año de su partida, el mágico mundo de la literatura, nos permite retroceder entre el espacio y el tiempo para situarnos en el umbral del siglo XX, época en que desde el norte chico, cuatro jóvenes hermanos deciden emigrar desde Ovalle, hasta el sureño paraje de Lebu, donde se decía que estaba comenzando una importante extracción de carboncillo, el cual estaba siendo enviado hasta el Puerto de Coquimbo, para ser utilizado en las mineras cupríferas de la localidad de Tamaya, que al igual que las de Lebu, eran de propiedad de los señores Errazuriz. No habiendo mas cupos disponibles en el norte a mi abuelo Abraham Pizarro le sugieren, llenar una vacante de contador general en la compañía carbonífera de Lebu, propuesta que de inmediato acepto, para lo cual viaja junto a sus hermanos José Ramón, Celia y Domitila Pizarro. La naciente industria carbonífera instalaba sus oficinas en Boca Lebu, donde el tío José Ramón Pizarro, también se incorpora a la compañía, encargado de la quincena y de la entrega de las polémicas fichas de colores que se entregaban a los trabajadores para sus compras en la pulpería de la mina. Así corrían estos primeros años, a comienzos del mil novecientos, en donde la presencia ya de esos entonces jóvenes pizarros, echaban así sus primeras raíces en Lebu. Y así fue como esta gran fuente de trabajo en Lebu, atrajo muchísima juventud desde diferentes puntos del país, y por aquel mismo tiempo coincidentemente desde Ovalle llega también a Lebu, Juan Antonio Rojas Villalón, quien después de un tiempo se reencuentra casualmente con Celia Pizarro en los tradicionales paseos por la plaza que era el gran centro social de la época, con sus grandes arcos cargados de rosales y el habitual perfume de las lilas el que inundaba aquel precioso lugar, en medio del verdor de los dibujados prados, donde en medio de vistosos jardines se destacaban las bellísimas esculturas de Bernardo Battaglia, escultor que perteneció a la colonia italiana residente. Es así como en esta histórico plaza que recorría ya el mundo a través de postales y fotografías nace el amor entre Juan Antonio y Celia, corría el año 1905, cuando las campanas de la antigua iglesia de Lebu, anunciaban la feliz boda. Mi querida tía y madrina Rebeca Rojas Pizarro, recordaba con exactitud los pormenores de aquel 20 de diciembre de 1917, cuando nació el penúltimo de sus hermanos, época en que la tía rebeca tenia a la fecha once años de edad y recordaba nítidamente la preocupación de su padre cuando mandaron a buscar aquella mañana a la única partera del pueblo, y el agua hervida en el enorme y viejo jarro familiar, junto al lavatorio, que sobre la improvisada mesita se ubicaban a los pies de la cama de Celia, su madre, y el recuerdo de esos utensilios que otras veces estuvieron presentes en los nacimientos anteriores de sus otros hermanos. Era muy entretenido escuchar a la tía Rebeca contando acerca del nacimiento del pequeño Gonzalo, el que mostro gran complacencia en su primer baño, que fue realizado por la partera y la tía Domitila, el pequeño Gonzalo nació minutos después que la sirena de la mina diera las doce del día. La tía Rebeca es la cuarta de las cinco muje res, del matrimonio de Celia y Juan Antonio, después venia Jacinto con dos años de diferencia con el pequeño Gonzalo Mario, recién nacido. La tía Rebeca también recordaba aquel enorme patio de tierra, de la casa de roble, de la calle Saavedra 642 en cuyo fondo por donde pasaba una acequia, había un viejo boldo, que era un enorme árbol en cuyos pies se enterró la placenta del pequeño Gonzalo Mario, siendo esta una costumbre familiar que Juan Antonio Rojas venia repitiendo desde el nacimiento de su primera hija. La tía Rebeca era quien ayudaba siempre a su padre en todas estas labores. En los años de infancia nos juntábamos con otras primas en la casa de mi abuela Hortensia Soto Figueroa quien perteneció a una antigua familia de Lebu, quien nos contaba que también durante su noviazgo con mi abuelo Abraham Pizarro, vio crecer al pequeño Gonzalo, adelantándose a catalogar como un prodigio aquella inteligencia tan notoria que el pequeño Gonzalo empezaba a desarrollar. Mi abuela mujer de gran sensibilidad, quien fue también una gran concertista en piano, observo en el niño Gonzalo una profunda y marcada veta artística, esa misma veta donde posteriormente extrajo desde sus profundidades esa explosión maravillosa de su poesía. Este niño prodigio vive en Lebu, aproximadamente hasta los ocho años de edad, nace en la casa de roble levantada por su padre. En esa también nacen Jacinto, y el menor de los hermanos Juan Antonio Rojas Pizarro. De ese matrimonio Rojas Pizarro, nacieron también cinco niñas, las dos primeras fallecidas tempranamente las cuales están sepultadas en el viejo cementerio de Lebu. Luego nacieron: María Luisa, Rebeca y Berta respectivamente. Los años de la niñez del poeta, transcurren en medio, del zumbido del mar de Lebu, y de aquel otro y especial zumbido que venia desde la cueva del toro en Millaneco, ese mismo que estremecía todo el pueblo, cuando anunciaba el mal tempo, en medio de esos inviernos de cielo gris, en donde se perdía rápidamente en medio del viento, el humo de las chimeneas a leña de las casas vecinas de la calle Saavedra columpiándose en una de las ramas de aquel extraño árbol de los injertos que se encuentra a la entrada del cementerio, mientras decía que ese árbol tenia presencia surrealista. Después nos fuimos caminando para ponerle flores a mi padre y al resto de la parentela y en esta ocasión me hizo un comentario al respecto, lo que me hizo pensar siempre que su voluntad era quedar en aquel lugar, junto a su padre Juan Antonio Rojas Villalón, sus dos hermanitas, su tío José Ramón y sus primos José Alejandro y Gabriela. He querido rescatar para esta oportunidad un trozo de una de las brillantes intervenciones que hiciera el poeta en su ciudad natal, que corresponde al homenaje que le hiciera la Ilustre Municipalidad de Lebu el año 2003, con motivo de la entrega del Premio Cervantes, cito:”El océano vivo esta allá bajo, allá estaban las primeras minas y en esta región trabajaba el minero Juan Antonio Rojas, la parte portentosa es detrás de este roquerio, porque este mismo océano que se ve aquí, se ve al otro lado simultáneamente, entonces es un mar infinito. Las gaviotas volando, la locura del cielo, el torrente. A que obedece la poesía. ¡Al zumbido!. El dialogo mío no es con el ritmo clásico, es con el zumbido, tan bello era ese zumbido que cuando venían las tormentas resonaba todo hasta el pueblo y lo estremecía en un juego musical fantástico”. Lamentablemente la casa de Roble donde nació el poeta no se conservo, hoy una placa conmemorativa recuerda en ese lugar el nacimiento del vate. Gonzalo Rojas Pizarro nace en Lebu un jueves 20 de diciembre de 1917, en una mañana muy soleada, donde por la tarde desaparecía el sol desatándose una inesperada y violenta lluvia. Aquel día el coche que traía a mi abuelo Abraham Pizarro desde su oficina de la compañía carbonífera ubicada en Boca Lebu, sufrió un desperfecto, mientras el cochero iba en busca de un buen paraguas con el que mi abuelo se protegió de esta lluvia, mientras iba camino a la casa de su hermana regalona para conocer al recién nacido y nuevo integrante de la familia Gonzalo Mario Rojas Pizarro. Mi homenaje más que al insigne y vagamundo poeta como el mismo se autodenominaba, es un homenaje más bien a ese niño que disfruto con los relámpagos, su potro colorado, y recorrió junto a su perro los cerros que bajan al mar de Lebu, hace ya un año de aquel amor que manifestaste toda tu vida por tu terruño natal, no me cabe la menor duda que tu recuerdo estará presente siempre en cada lluvia, en el relámpago, en el rugido del mar, y entre los aromas de la leña y el carbón que nos trae el viento, que son en definitiva las cosas que tu tanto amaste a lo largo de tu vida.


Publicado en la Revista Cultural "El Bote", n 86, Abril 2012, Lebu.