martes, 17 de abril de 2018

ANDA A ARREAR LAS ESTRELLAS, CAPITAN

 


Anda a arrear las estrellas, Capitán, y, así, … hasta la eternidad, sobre una nube de algodón, como tú lo comentabas siempre con Carito…

Cómo no recordar y dar a conocer tu noble hazaña y tu simpleza al ofrecer: “yo puedo volar con los niños”. Pasó un tiempo y te preguntaba, me decías “ya lo conversé con el Jefe, veremos el día”. Llegó abril del 2016, enviaste los documentos y los revisamos con el Director del colegio. Como siempre, autorizó; los sobrevuelos en Lebu. Llamé a don Iván Echeverría a la Direccion provincial de Educacion y me puso al tanto de las gestiones a realizar, gran ayuda.

Coordinamos el día, el 5 de abril. Alguien me comentó, y si llueve y yo contesté, no puede llover, porque si llueve, no podremos volar.

El Director del colegio me solicitó que invitara a los sobrevuelos a los alumnos asiduos a la Biblioteca y, así lo hice; además, invité a tres alumnos del Liceo B-52, ya tenía ese compromiso con dos de ellos, y se debe cumplir, ser consecuente. Conversé con Manuel Torres Rederssen para solicitar que estuvieran en la actividad personal de Relaciones Públicas de la Municipalidad. Fui a Carabineros e hice lo mismo con personal de dicha institución. Por último, acudí al Superintendente del Cuerpo de Bomberos y solicité la presencia de un carro y personal de esta institución.

Me solicitaron de una oficina en Lebu, lanzar volantes con fragmentos de poemas de escritores chilenos, sobre todo de Gonzalo Rojas Pizarro, seleccioné algunos más de: Patricio Figueroa, Rodrigo Verdugo, Luis Antonio Faúndez y, tantos otros. Más menos, 500 volantes en total. Al conversarlo con mi sobrino, no puso ningún problema. Me acerqué a la Municipalidad y el Alcalde, Cristian Abel Peña, también se mostró accesible a la actividad. Gracias Cristian.

Pienso que nunca te imaginaste Boris Schulz Faúndez lo que generaría tu gran hazaña. Una amiga que trabajaba en un local comercial me comentó: volaba bajito sobre las casas y lanzaban los volantes; otra amiga me hizo saber, feliz: Dios me bendijo, fui a recoger la ropa al patio de mi casa y, caían, del cielo, papelitos con poemas. Cuánta dueña de casa habrá vivido lo mismo. Una colega, comentó esto, también feliz, caían y caían los papeles con poemas y guardé algunos. Otra persona me hizo saber: llamaban y llamaban a la radio preguntando qué pasaba. Entonces, aquello que se hace de corazón …..siempre quedará en nuestros recuerdos.

El año pasado, en el mes de septiembre, llamé por teléfono a un amigo que es abogado, don Juan Carlos Casanova. Me dijo, trataba de ubicarte, viene alguien de Alemania, y, pensé, yo sé quién es, Rodrigo Tomás Rojas Mackenzie. Y quiere visitar tu escuela, en agradecimiento a las actividades que se han realizado en ella con la poesía de su padre, Gonzalo Rojas Pizarro; sobre todo con los sobrevuelos.

Bueno, le pregunté si podría hacer un acto y poder recibirlo como debe ser. Le avisé inmediatamente al Director del colegio, Don Pedro Hormazábal Matamala, y a la Jefa de UTP, Andrea Fredes.

Comencé a gestionar con redes de apoyo y las actividades a realizar. Llamé al profesor de Educación Musical del Liceo San Felipe de Arauco, Carlos Cartes Missene y se comprometió a venir el día convenido con su equipo de amplificación y con tres alumnos del colegio que interpretarían poemas musicalizados del poeta Gonzalo Rojas. Una prima aportó veinte mil pesos para lo que fuera necesario. El colegio aportó abundantemente para la actividad. Acudí donde mi amigo, Patricio Neira y le pedí cincuenta galletones sin azúcar y de un tamaño más pequeño para el coktail. Me dijo, ya empezamos con problemas, Patito, sabes quién viene al colegio, el hijo de Gonzalo, Rodrigo Tomás, radicado en Alemania, ya, habló con su asistente del local y le dijo: atiéndela. Ni siquiera me los cobró. Le comenté a mi hija Marcela que quería algo inusual para la misma actividad, mamá hay una persona que prepara tablas, me dio el número de teléfono y la llamé. Dijo que no podría para la mañana siguiente, porque trabaja. Le comenté lo mismo que a Patito y, al día siguiente, temprano, llegó con la tabla. Gracias niña. Exquisita la tabla y novedosa. De la Ilustre Municipalidad también me apoyaron, bendiciones. Acudí al Liceo Polivalente, conversé con su director, don Pascual Melita Vinet y autorizó a la colega Daniela Durán, profesora de Lenguaje, y al alumno Michael para que asistieran y el alumno leería un poema de Gonzalo. Invitamos, de parte del colegio Dr. Arnoldo Ebensperger Richter a dos alumnos de cada colegio de la comuna y a un profesor acompañante.

Don Pedro, mi Jefe, me preguntó si tendríamos locutor, le hice saber que no. Yo quería al colega Mauricio Salazar, pero él no podría. Lo lamento, realmente. Recordé que Gonzalo tiene un poema Al Silencio y lo haríamos así, en silencio. Hablaría yo con las presentaciones y el Director del colegio.

La actividad comenzaría a las 11:00 AM y los invitados se iban acercando al recinto escolar. Miro hacia la puerta de entrada y viene entrando la señora de don Juan Carlos Casanova y su hija, las fui a recibir. Las hice pasar y que se ubicaran en sus asientos. Había pedido a Carlos que cuando ingresara Rodrigo Tomás, pusiera al aire el poema musicalizado, Carbón. Miro, nuevamente hacia la entrada del colegio y está Rodrigo, creo yo, pregunto si es él. Salgo a recibirlo y le digo, es un honor para nosotros. Entra, conversa con el director y se sienta al lado de sus acompañantes.

La tía Yaneth, con su grupo de danza. Qué fluidez y entrega a la música, siempre, a Rodrigo Tomás le encantó. Los alumnos preparados para leer poemas del poeta iban pasando en silencio, intercalándose con la interpretación de las canciones. El hijo del poeta se dirigió al público asistente y leyó un poema de su padre, Al Silencio, qué atinada. Nos comentó la historia del poema. Fue realmente hermoso, silencioso y al finalizar el acto pasamos al coktail. Compartimos con él, que interesante. Un sueño cumplido, conversamos sobre los sobrevuelos y de los volantes con poemas, lanzados por los alumnos desde la avioneta. Sobre lo ocurrido a Boris en enero del 2017. Me hizo saber que leyó sobre la noticia del accidente en Internet. Nos regaló libros de su padre para el colegio. Incluso, un libro sobre la vida del gran poeta.

Gracias Boris, por hacernos soñar y lograr ese sueño, tú mismo enviaste este mensaje a los alumnos: “Sueña, cree, atrévete, ¡hazlo!” De la película “Corazón de Caballero”. Cuando íbamos siquiera pensar que tendríamos a un hijo del poeta Gonzalo en el colegio. Mi padre, Sergio Faúndez, comentó: en una escuela chiquitita en la punta del cerro.

Y como dice el poema que muestra Patricia Pizarro en la revista El Bote:

Una noche, pastor de los

cielos,

no fuiste a volar.

Esa noche aullaron los vientos

su soledad.

Yo no sé con qué anclas

fondearon

su loca inquietud,

que esa vez se ha quedado

la noche,

sin lumbre ni luz.





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